‘El sable de Focolo’ o ‘Razones del proceder’ (cuento corto)

 

(Cuento perteneciente al tomo III de  ‘Fábulas y Cuentos morales’, de Sebastián Tul)

Tras bajar apresuradamente por la escalera de caracol con un abrigo entre sus rodillas, Lada prorrompió en amargos sollozos y le espetó:

-¿Por qué no me has dejado tu sable, cruelísimo?

Acobardado, Focolo echó un paso atrás, escupió el caramelo de toffe y, blandiendo nerviosamente los dedos meñiques de ambas manos, susurró al oído de Gröle:

-Está gravemente enojada. Mejor será que volvamos al lavabo.

-¿Pero adónde creéis que vais, hijos de la gran puta?

-Volvemos al lavabo- dijo Gröle. -No queremos que tu ira desemboque en nada que pudiera resultar lesivo para nuestras delicadas almas. Y ya maltrechas. Ya maltrechas almas. Mejor ya maltrechas que delicadas. Las almas, digo.

-Te voy a reventar la puta cabeza como no te calles, subnormal. Que sea la última vez que te diriges a mí hablando en primera persona del plural.

-Pero tú has preguntado en segunda persona del plural, así que yo he con…

-Vale, que sí, que lo que tú quieras. La cosa va con Fo-co-lo y no contigo, tuerta de mierda. Te estoy diciendo que como no te calles te voy a reventar a codazos la puta cabeza. ¿Lo entiendes o no lo entiendes?

 -Sí.

 -Pues eso. ¿Por dónde iba? Ah sí, el sable. Que por qué no me has dejado el sable, Focolo, si puede saberse…¿eh?

 -No sé.

 -Pues que no vuelva a pasar.

 FIN

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